Tilsa Llerena: una conversación íntima sobre raíces, voz y camino artístico

Tilsa Llerena comparte en "Sonidos del mundo" su recorrido musical, desde una infancia marcada por la música peruana hasta su consolidación artística en Buenos Aires. Foto: captura.
La cantautora peruana Tilsa Llerena fue la invitada de Sonidos del mundo, espacio conducido por Mabela Martínez, donde compartió un recorrido profundo y honesto por su historia personal y musical.
Desde su regreso al Perú, su vínculo con la familia, hasta su consolidación artística en Buenos Aires, la artista ofreció una charla cargada de memoria, identidad y reflexión, en un diálogo que conectó con la esencia misma de la música como forma de vida.
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EL PERÚ COMO ORIGEN Y REFUGIO
Tilsa Llerena dejó claro que el Perú ocupa un lugar irremplazable en su vida. “Sí, sí, muerta de ganas siempre”, afirmó al hablar de sus constantes deseos de volver. La artista destacó que cada visita despierta una lucha interna entre regresar a su rutina y quedarse definitivamente. Animales, pareja, amistades y familia son parte de ese lazo emocional que mantiene intacto con su tierra.
Criada en una familia profundamente musical, Tilsa creció rodeada de sonidos peruanos, boleros y guitarras. Sus padres, ambos cantantes aficionados, y sus hermanos músicos marcaron un entorno donde la música fue parte natural de la vida diaria. A ese linaje se suma un parentesco directo con figuras destacadas como Jorge Caballero y Coco Caballero, referentes de la guitarra clásica y popular.

EL DESCUBRIMIENTO DE SU VOZ
El canto apareció temprano, casi de manera intuitiva. Tilsa recuerda grabarse sola en su cuarto, sin saber que ese impulso marcaría su destino. El reconocimiento externo llegó cuando alguien con oído entrenado la escuchó cantar y validó su talento. “Entonces sí canto”, pensó en ese momento, una frase que selló su decisión de presentarse a un concurso escolar y dar el primer paso consciente hacia la música.
Su madre, Angelita, finalista de La Voz Senior, tuvo un rol clave en ese proceso. Aunque sorprendida al inicio, fue quien impulsó su formación profesional. Así llegó su primer maestro, Manuel Cuadros Bar, con quien inició un camino disciplinado en el canto lírico, experiencia que, aunque no era su preferida, sentó bases técnicas importantes.

FORMACIÓN, BÚSQUEDA Y DECISIÓN
Durante la adolescencia, Tilsa apostó por la música sin medias tintas. A los 14 años aplicó por su cuenta a un programa en Berklee College of Music, donde fue aceptada y becada. Aunque el viaje no se concretó, esa experiencia reforzó su convicción. Más adelante ingresó a la Orquesta Juvenil de Jazz Perú, dirigida por Gabriel Legría, espacio que definió su formación y su compromiso con la música.
“Yo ya sabía que yo quería ser cantante”, afirmó al recordar esos años. A los 17, mientras terminaba el colegio, ya estudiaba con profesores como Mónica Gastelumendi y Javier Pérezaco, este último fundamental para su desarrollo como compositora y para entender la armonía desde el piano.

BUENOS AIRES: MIGRAR PARA CRECER
El año 2008 marcó un punto de quiebre. Ante la imposibilidad de estudiar en Estados Unidos o España, Buenos Aires apareció como opción y terminó convirtiéndose en hogar. Allí, Tilsa se integró a la Orkesta Popular San Bomba, una propuesta que fusionaba cumbia con música balcánica y klezmer. Esa etapa le dio estabilidad, visibilidad y la posibilidad real de vivir de la música.
En paralelo, continuó componiendo y explorando nuevas sonoridades. Ese proceso desembocó en su primer disco, La Flor del Olvido, lanzado en noviembre de 2016. Un trabajo de base electrónica, íntimo y conceptual, que ella misma define como una “novela sonora”, donde abordó temas familiares, emocionales y vitales.

MÚSICA COMO SANACIÓN
Tilsa concibe la música como una herramienta de introspección y sanación. Su largo proceso de psicoanálisis influyó directamente en su forma de crear. “Mi música es profunda”, aseguró, al explicar que compone desde sus vivencias, sin filtros. Para ella, cantar es una manera de reconstruirse y de conectar con otros desde lo más esencial.
El vínculo con su madre vuelve a aparecer como sostén emocional. “La fortaleza”, respondió cuando le preguntaron qué fue lo más importante que recibió de ella. Una enseñanza que marcó su carácter y su forma de enfrentar la vida, incluso en los momentos más difíciles lejos de casa.
Hoy, Tilsa Llerena siente que su gran sueño ya se cumplió: hacer música. Sin embargo, mantiene intacto el deseo de llegar a más personas y generar emoción en quienes la escuchan. Su invitación es clara: compartir, sentir y conectar desde la música.
La conversación completa con Tilsa Llerena se puede ver en Sonidos del mundo. El público está invitado a disfrutar de la entrevista a través de nuestro canal de YouTube.
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