Una becaria que transforma residuos en oportunidades para la industria

En "Ashi añane", conoce la historia de Nayeli Lozano, becaria de Beca 18 que logró los primeros puestos y ganó un concurso científico con un proyecto innovador. Foto: captura.
En Ashi añane, Nayeli Lozano Arostegui, becaria de Beca 18 en la modalidad Huallaga, comparte su historia de esfuerzo, disciplina y amor por el conocimiento. Estudia en la Universidad Nacional Agraria de la Selva, en la Facultad de Ingeniería de Industrias de Alimentos, y ha logrado destacar entre sus compañeros gracias a su constancia académica y su interés por la investigación.
Nació en Tingo María, pero creció en el asentamiento humano Santa Rosa, en la localidad de Shapajilla. Ahí vivió junto a su padre agricultor y sus dos hermanos menores, Yerico y Albert. En ese entorno, rodeado de cultivos de cacao, cítricos, guayaba y proyectos como la siembra de yuca, formó su carácter y aprendió el valor del trabajo diario.
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Desde niña mostró interés por los estudios. “Mi mamá dice que cuando era pequeñita era de esa clase de alumnos que le emocionaba la idea de ir al colegio”, recuerda. Esa motivación se mantuvo con el paso del tiempo. En el colegio se consolidó como una estudiante responsable y destacada. Su objetivo siempre fue claro: responder al esfuerzo de sus padres con buenos resultados.
LA OPORTUNIDAD DE BECA 18
El camino hacia la educación superior dio un giro importante en quinto de secundaria. Una docente la animó a postular a Beca 18. “Me dice que pruebe, que no pierdo nada intentando”, cuenta. Nayeli siguió ese consejo, completó los requisitos y logró ser preseleccionada. Luego de prepararse en academia, postuló a la universidad y alcanzó una vacante en la Universidad Nacional Agraria de la Selva en el segundo listado.
Para ella, esta beca representa mucho más que un apoyo económico. “Para mí la beca es una oportunidad enorme”, afirma. También comparte un consejo que marcó su proceso: “al que más tiene, más se le exige”, una idea que asumió como motor para superarse.
DESTACAR EN LA UNIVERSIDAD
Durante su etapa universitaria, Nayeli ha mantenido un rendimiento sobresaliente. Ocupa los primeros puestos de forma constante en sus ciclos académicos. “Algo que siempre trato de destacar de mí es que trato de mejorar siempre”, señala.
Uno de sus logros más importantes llegó en el ámbito de la investigación. En el programa de Iniciación Científica obtuvo el primer lugar, compitiendo con estudiantes de distintas facultades. Representó al Laboratorio Central de Investigación, lo que marcó un hito en su formación.
INVESTIGACIÓN CON IMPACTO
Su proyecto se centra en la “microencapsulación por conservación compleja de carotenoides totales del exoesqueleto del langostino”. La propuesta busca aprovechar residuos de mariscos, como cáscaras de camarones o cangrejos, para extraer carotenoides y prolongar su vida útil mediante microcápsulas.
Este enfoque responde a dos objetivos claros: impulsar la economía circular y aportar al desarrollo de alimentos funcionales. La iniciativa permite reutilizar materiales que suelen desecharse y transformarlos en componentes bioactivos con potencial industrial. De lograr una producción a gran escala, se abriría la posibilidad de comercializar estos compuestos como aditivos o ingredientes con valor nutricional.
El proceso no fue sencillo. Fueron seis meses de trabajo intenso, en paralelo con sus estudios universitarios. “Fue todo un mundo para mí”, comenta. La experiencia culminó con una gran satisfacción personal tras obtener el primer lugar.
Nayeli proyecta su futuro en la enseñanza universitaria. Considera que el aprendizaje es un proceso constante y que los docentes cumplen un rol clave en ese camino. “Una persona, desde que es niña hasta el día que muere, siempre aprende”, reflexiona. Su objetivo es continuar con estudios de posgrado y, con el tiempo, formar parte del equipo docente de una universidad.
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