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Navidad sin sobresaltos: claves para acompañar a niños con autismo en las celebraciones

"Más conectados" aborda cómo acompañar a personas con autismo durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, con consejos prácticos para las familias. Foto: captura.

"Más conectados" aborda cómo acompañar a personas con autismo durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, con consejos prácticos para las familias. Foto: captura.
10:00 horas - Martes, 23 Diciembre 2025

Las fiestas de fin de año suelen ser sinónimo de reuniones, ruido, luces y cambios de rutina. Para muchas familias, estos elementos pasan desapercibidos. Sin embargo, para niñas, niños y adolescentes con trastorno del espectro autista (TEA), pueden convertirse en una fuente intensa de estrés. Este tema fue abordado en Más conectados, donde se compartieron orientaciones prácticas para vivir una Navidad más tranquila e inclusiva.

Durante el espacio, se explicó que el autismo es un trastorno del neurodesarrollo que puede manifestarse desde edades tempranas. Puede incluir dificultades en el lenguaje, una comunicación muy literal, retos en la interacción social y conductas repetitivas o restringidas. También es frecuente la hipersensibilidad sensorial, que afecta el oído, la vista, el tacto, el olfato o el gusto. Todo ello cobra especial relevancia en fechas festivas.

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¿QUÉ ES EL AUTISMO Y CÓMO SE DETECTA?

Una persona con autismo puede presentar retrasos en el lenguaje o formas particulares de comunicarse. En algunos casos, los primeros signos aparecen desde la infancia, como la ausencia de sonrisa social, el juego solitario o el poco interés por otros niños. El diagnóstico lo puede realizar un psiquiatra infantil o un neuropediatra, generalmente tras una primera evaluación del pediatra. Hoy, el sistema de salud impulsa el tamizaje desde los controles de crecimiento y desarrollo.

EL RUIDO Y LOS ESTÍMULOS: UN FACTOR DETERMINANTE

Uno de los puntos más sensibles en Navidad es el ruido. “Para nosotros un ruido normal, como un cuetecillo, para ellos pueden sentir inclusive hasta dolor físico a ese nivel del oído”, explicó la especialista invitada, Jullissa Castro Escalante, médico psiquiatra de niños del Hospital Víctor Larco Herrera. La hipersensibilidad no se limita al sonido. También puede presentarse frente a luces intermitentes, decoraciones llamativas, olores intensos o ciertas texturas.

Por ello, se recomienda reducir el volumen de la música, evitar luces parpadeantes y moderar la cantidad de estímulos en casa. Estas medidas no solo ayudan a personas con TEA, sino también a bebés, adultos mayores y mascotas.

ANTICIPAR PARA REDUCIR EL ESTRÉS

Una de las herramientas más útiles es la anticipación. El uso de calendarios visuales permite explicar, paso a paso, qué ocurrirá durante los días festivos. Fotos o pictogramas ayudan a mostrar cuándo habrá visitas, en qué consiste la cena navideña y cuánto tiempo durará. Este recurso resulta clave para quienes no desarrollaron lenguaje verbal.

Anticipar también implica respetar rutinas. Si el niño tiene sueño antes de medianoche o necesita comer a otra hora, es importante adaptarse. La flexibilidad reduce el riesgo de crisis.

COMIDA, ROPA Y CONTACTO FÍSICO

En Navidad, la mesa reúne muchos olores y sabores. Algunos niños son muy selectivos con la comida. Forzarlos a probar platos nuevos puede generar malestar. Se sugiere permitir que consuman alimentos conocidos. Lo mismo ocurre con la ropa. Algunas telas resultan incómodas o irritantes. Elegir prendas que ya toleran marca la diferencia.

El contacto físico también requiere atención. Abrazos, besos o fotos grupales pueden incomodar. Respetar esos límites es parte del cuidado.

¿CÓMO ACTUAR ANTE UNA CRISIS?

Si ocurre una crisis durante la celebración, la recomendación es clara: mantener la calma. Retirar al niño del ambiente ruidoso, llevarlo a un espacio tranquilo y validar lo que siente ayuda a que la situación no escale. “Está bien que te sientas molesto, fastidiado, ¿en qué puedo ayudarte?”, es una forma de acompañar sin imponer.

Contar con un objeto sensorial, como un juguete de textura agradable, puede ser útil. La clave está en no gritar, no forzar y respetar el ritmo del niño.

INFORMAR Y GENERAR EMPATÍA

Hablar con la familia y explicar estas necesidades reduce juicios y tensiones. La Navidad también puede ser un momento para fomentar empatía y comprensión. Menos ruido, más respeto y mayor flexibilidad permiten que todos disfruten.

El mensaje es claro: con pequeños ajustes, las celebraciones pueden ser más amables. La inclusión empieza en casa y se fortalece cuando la sociedad entiende que una Navidad tranquila también es una Navidad mejor para todos.

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