La Amazonía llega a la COP30: qué es la flotilla Yakumama y por qué su mensaje importa

En Ashi añane se abordó el recorrido de la flotilla amazónica Yakumama y su llegada a Brasil como una acción colectiva que busca llevar la voz de los pueblos indígenas a la COP30. Foto: captura.
Ashi añane presentó el recorrido de la flotilla amazónica Yakumama, una iniciativa internacional que conectó territorios, comunidades y voces indígenas en defensa de la Amazonía. La conversación puso sobre la mesa un tema clave para la ciudadanía: cómo las decisiones globales sobre el clima impactan directamente en la vida de quienes habitan los ríos y los bosques, y por qué sus voces deben estar presentes en espacios como la COP30.
La flotilla Yakumama llegó a Belém do Pará, en Brasil, luego de recorrer más de 3000 kilómetros por vía fluvial, desde el glaciar Cayambe, en Ecuador. El viaje reunió a más de 60 activistas y defensores del territorio de distintos continentes, con un objetivo claro: llevar un llamado urgente por justicia climática desde los pueblos amazónicos hasta la próxima cumbre climática de las Naciones Unidas.
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UN VIAJE QUE CONECTA TERRITORIOS Y REALIDADES
Durante la travesía, la flotilla recorrió comunidades y territorios amazónicos afectados por actividades extractivas. El recorrido permitió visibilizar amenazas concretas como la deforestación, la minería ilegal y la presión sobre pueblos indígenas, así como experiencias comunitarias que protegen la Amazonía a partir de conocimientos ancestrales.
Levi Tapuia, comunicador indígena de los pueblos Tapuia y Kariri, resaltó la dimensión histórica de este encuentro internacional. “Es un escenario muy diferente. En escenario que tal vez, en miles de años, no se hablaría en Brasil. No estaríamos aquí en esta unión de más de 60 organizaciones. Varios países juntos y reunidos para hablar de un tema en común: la defensa de los territorios y la del planeta”, comentó.

LA VOZ DE LOS PUEBLOS PERUANOS EN LA RUTA AMAZÓNICA
La flotilla contó con la participación de representantes peruanos de organizaciones como Muyuna Fest y Fenamad, provenientes de algunos de los territorios más amenazados del país. Su presencia permitió llevar a este espacio internacional las experiencias que se viven a diario en la Amazonía peruana.
Jhomar Maynas, coordinador nacional de juventudes de Aidesep, destacó la importancia de unir fuerzas a nivel regional. “Sabemos que el país de Brasil tiene la identidad, la presencia de pueblos indígenas más grandes que nuestro país y unir nuestras voces va a hacernos mucho más grandes, más fuertes, porque unidos es donde más se pueden conseguir lograr objetivos claros a favor de nuestra sociedad como pueblos indígenas”, comentó.
JÓVENES, CULTURA Y MEMORIA AMAZÓNICA
El recorrido también incluyó encuentros con jóvenes de comunidades que conviven con pueblos en aislamiento. Estas experiencias reforzaron la dimensión cultural y humana del viaje.
Livia Silvano, cineasta y productora del Muyuna Fest, explicó el valor de estos intercambios. “Encontramos jóvenes que comparten territorio con pueblos en aislamiento y los líderes están ahora en esta flotilla representando a sus comunidades, a sus territorios y además pues compartimos esto de que muchos de los de las comunidades y países que tenemos aquí de nacionalidades comparten los conflictos extractivistas que venimos sufriendo”, comentó.

LO QUE VIENE EN LA COP30
La llegada de la Yakumama a Belém marca el cierre del recorrido fluvial y el inicio de una participación colectiva en la COP30, que contará con la mayor presencia indígena registrada hasta ahora. Además, se presentarán las películas realizadas en los talleres de Muyuna Fest como testimonios de las luchas amazónicas.
Pablo Inuma Flores, presidente del Consejo Indígena de la zona baja de Madre de Dios (Fenamad), subrayó la importancia de llevar estas voces al escenario global. “Para mí es muy importante poder llevar este mensaje también a la COP y ver las necesidades y las problemáticas que vienen enfrentando estos pueblos indígenas que también no son escuchados”, comentó.
La flotilla Yakumama ya llegó a Belém, pero su mensaje busca llegar más lejos. Cada historia recogida en el río recuerda que la Amazonía no es un lugar lejano, sino un territorio vivo que sostiene la vida de todos. Un llamado que, esta vez, espera ser escuchado.
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