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Día Mundial de la Esquizofrenia: una enfermedad que llama a la reflexión y a desterrar estereotipos

Especialista afirma que la terapia familiar es imprescindible para la ayuda del paciente y su entorno.
Foto: Minsa
11:36 h - Mar, 24 Mayo 2022

Cada 24 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Esquizofrenia, un trastorno mental grave que, de acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a aproximadamente 24 millones de personas; es decir, a 1 de cada 300 personas.

En el 2021, el Ministerio de Salud (Minsa) registró 77 388 casos en los centros de salud de primer nivel de atención, hospitales generales e institutos especializados a nivel nacional, de los cuales 21 517 se atendieron en los distintos Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC); mientras que en lo que va del 2022, los casos llegan a los 34 660; de esta cifra 9228 se registran en los CSMC.

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Ante esta problemática, Roger Cuadros León, psicólogo del Centro de Salud Mental Comunitaria (CSMC) Honorio Delgado nos ayuda a comprender el significado de esta enfermedad para evitar estereotipos y estigmas en las personas que pueden padecerla.

¿Qué debemos saber de la esquizofrenia?

La esquizofrenia es una enfermedad cerebral grave. Las personas que la padecen pueden escuchar voces que no están allí. Ellos pueden pensar que otras personas quieren hacerles daño. A veces no tiene sentido cuando hablan. Este trastorno hace que sea difícil para ellos mantener un trabajo o cuidar de sí mismos.

El psicólogo Roger Cuadros señala que los síntomas comienzan habitualmente en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta. Los síntomas deben durar igual o más de 6 meses antes de establecer el diagnóstico.

Entre los factores que predisponen a una persona a padecer de esquizofrenia están los de orden genético, los factores ambientales y la estructura y función del cerebro. Sin embargo, detalla Cuadros León, solo porque alguien en una familia tiene esquizofrenia, no significa que otros miembros de esta también la tendrán.

Además, aparecen las complicaciones en el embarazo, infecciones maternas, perinatales u obstructivas; consumo de sustancias psicoactivas; sucesos vitales estresantes, que afectan el desarrollo psicosocial, así como alteraciones morfológicas del sistema nervioso, alteraciones neurológicas que causan desordenes en los niveles de neurotransmisores.

Alertas y mitos

La esquizofrenia puede cambiar la forma en la que una persona percibe la realidad, responde a otros y experimenta las emociones, afecta todos los aspectos de la vida, incluidas las relaciones familiares, amicales, académicos y laborales. Si bien la esquizofrenia puede manifestarse de diferentes formas, los primeros signos que pueden indicar un problema incluyen:

No cuidar la higiene personal (no bañarse más), ver o escuchar cosas que no están realmente ahí, actuar o hablar de una forma poco usual (sin sentido), tener pensamientos desordenados, tener creencias extrañas o pensamiento mágico, apartarse de los demás, no tener ninguna motivación y creer que otras personas mucho lo observan, hablan mal de él e inclusive quieren hacerle daño.

Asimismo, dice el especialista, la persona presenta cambios dramáticos en los patrones de sueño, alucinaciones, delirio, dificultad para organizar los pensamientos o relacionarlos de una manera lógica, hablar de una manera revuelta o confusa, repetir ciertos comportamientos y aislarse socialmente.

Por ello, para el psicólogo Roger Cuadros es importante la intervención temprana para obtener mejores pronósticos mediante el uso de medicación antipsicótica, lo cual es clave para prevenir las recaídas en estos pacientes y, a largo plazo, frenar el deterioro funcional causado por este trastorno.

Esta enfermedad, agrega el especialista, también se aborda a través de la psicoterapia individual, grupal y familiar, esta última intervención se considera actualmente imprescindible dentro de una atención en la esquizofrenia, pues ha demostrado su eficacia en la disminución de recaídas psicóticas, en mejorar el clima familiar y el funcionamiento social.

Asimismo, dijo que hay muchos mitos entorno a la esquizofrenia como que la persona es violenta, que no puede trabajar, que se puede descompensar de un momento a otro, que la enfermedad no puede ser tratada y que se hereda, todo lo cual no es así.

No a los estereotipos

Para la sociedad en general, reflexiona Cuadros León, existe una imagen estereotipada de las personas con esquizofrenia y existen innumerables preconceptos en torno al tema.

“Es un tema desconocido por la mayoría, por lo que las personas que sufren la enfermedad les resulta difícil escapar del estereotipo de su propia condición. Y ello conlleva a consecuencias como sentimiento de vergüenza, propensión al aislamiento social, dificultad para la solicitud de ayuda e incremento del riesgo de recaídas, sostiene.

Además, dice el psicólogo, el estigma asociado a una enfermedad mental grave como la esquizofrenia también afecta a los familiares de las personas con esquizofrenia. Y aunque existe una tendencia por parte de las familias de negación del estigma, posibles sentimientos de vergüenza llevan a las personas con esquizofrenia y a sus familiares a un gran aislamiento, lo que aumenta los rasgos de culpabilidad y de estigmatización en los padres o familiares.


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