Inclusión en emergencias: cómo la lengua de señas puede salvar vidas y fortalecer equipos

En "Sin barreras" se muestra cómo un bombero con sordera fortalece la respuesta ante emergencias a través de la lengua de señas y genera cambios dentro de su equipo. Foto: captura.
En Sin barreras, se presentó una historia que pone sobre la mesa un tema clave para la ciudadanía: la inclusión en servicios de emergencia y la importancia de aprender a comunicarnos con todos. El caso de un bombero con sordera demuestra que las limitaciones no impiden aportar y que la lengua de señas puede marcar una diferencia real en situaciones críticas.
Jonathan Zavala forma parte de la Compañía Garibaldi n.° 7 del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú. Su historia empieza con un cambio brusco en su infancia. “Mi nombre es Jonathan Zavala, soy bombero de la bomba Garibaldi número 7. Cuando mi madre estaba embarazada y me dio a luz, pues yo sí era oyente, pero ya a los tres años sucedió un detalle. Tuve una infección en los oídos y en la garganta, pues no sabía, y toda mi familia, todos amigos, veía que todos hablaban, pero yo no podía escucharlos. Y yo, bueno, yo simplemente lo dejé ir y acepté mi sordera”, comentó.
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APRENDER A COMUNICARSE PUEDE HACER LA DIFERENCIA
En una emergencia, cada segundo cuenta. No entender a una persona puede complicar la atención. Por eso, conocer lengua de señas no solo es un gesto de inclusión, también es una herramienta útil.
Jonathan cumple un rol como bombero de apoyo. Participa en rescates, traslados y labores con ambulancias. “Por ejemplo, cuando hay una emergencia, yo puedo solicitar apoyo en recojo de personas, pero a mí me gusta apoyar también en salidas, tanto en ambulancias y en rescates también, pero en el tema de emergencias por fuego yo no participo”, sostuvo.
Su presencia ha generado cambios dentro de su compañía. Sus compañeros han aprendido a interpretar gestos básicos para entender a personas con discapacidad auditiva. Esto mejora la atención y reduce el riesgo en momentos críticos.
LA INCLUSIÓN TAMBIÉN FORTALECE LOS EQUIPOS
El impacto de Jonathan no se limita a su trabajo. También ha impulsado un cambio en la cultura de su entorno. “Nosotros sentimos mucho orgullo de él. Es una persona que logra todo lo que se propone. Tiene muchas habilidades, toca guitarra, baila muy bien. Verlo así crecer poco a poco y logrando todas sus metas, para mí me llena de orgullo”, aportó Lizandro Linares, subteniente de la compañía.
Francisco Calmet, brigadier y jefe de la Oficina de Prevención de Incendios del Comando Nacional, también reconoce su valor dentro del equipo. Explica que su condición no representa una limitación para el grupo, sino un motivo de orgullo. Jonathan cuenta con una categoría especial como bombero colaborador.
ROMPER BARRERAS ES POSIBLE
El camino no ha sido sencillo. La participación de personas con discapacidad en este tipo de instituciones aún enfrenta barreras. “Es difícil que las personas con discapacidad puedan participar como bomberos, porque aquí mayormente es para hablar y escuchar, para comunicarse, pero puedo enseñar lengua de señas en emergencias, por ejemplo, con cortes, cómo cuidarse, con el tema de fracturas, para que las personas puedan aprender y también desarrollarse”, explicó Jonathan.
Su aporte va más allá de su rol operativo. Enseña, orienta y abre camino para otros. “Ustedes pueden lograr su sueño, todo lo que ustedes tienen que hacer es trabajar, por ejemplo, yo soñaba ser bombero, pero ustedes también pueden hacer en su carrera”, reflexionó.
Esta historia deja una lección concreta: la inclusión no es solo un valor, es una necesidad práctica. Aprender a comunicarnos con todos puede salvar vidas y construir una sociedad más preparada.
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