Wendy Vásquez Larraín explora su mirada creativa en “Un espejo”

"Presencia cultural" presenta una conversación con Wendy Vásquez Larraín sobre su obra "Un espejo" y su visión sobre la libertad creativa. Foto: captura.
En Presencia cultural, la actriz y directora Wendy Vásquez Larraín conversó abiertamente sobre su nueva etapa artística, sus búsquedas personales y la obra que marca su debut profesional en la dirección teatral.
La entrevista, guiada por Denise Arregui, recorrió su relación con la vulnerabilidad, el sentido de la libertad creativa y el impulso que la llevó a dirigir cine.
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UNA OBRA QUE DESAFÍA LA MIRADA DEL PÚBLICO
Denise Arregui presentó a Wendy destacando su versatilidad como actriz, docente, bailarina, consultora y directora. Señaló que Un espejo de Sam Holcroft funciona como un juego escénico en capas, casi como una muñeca rusa que expone historias dentro de historias.
Wendy explicó que el texto abre varias interpretaciones y que su eje principal apunta a una inquietud universal: “La pregunta principal que quizá el texto plantea es si el arte debe ser un espejo de la realidad, de lo que somos, o debe ser una propuesta de lo que quisiéramos ser”.
También resaltó un detalle que la cautivó desde la primera lectura: la dificultad de los personajes para verse reflejados cuando leen cómo otros los describen. “Lo difícil que es vernos”, afirmó.

EL RETO Y EL PLACER DE DIRIGIR
La actriz reconoció que su primera experiencia como directora teatral la transformó. La definió así: “Delicioso y difícil”.
Explicó que su recorrido actoral le permitió comprender mejor cómo acompañar a los intérpretes y valoró la vulnerabilidad como parte fundamental del oficio. “Hay que tener mucha valentía para estar vulnerable”, comentó.
Aunque se siente sólida en la dirección de actores, admitió que el aspecto técnico despertó mayores desafíos. Aun así, celebró la colaboración del equipo creativo y la oportunidad de tomar decisiones colectivamente.

PERSONAJES QUE MARCARON SU CAMINO
La conversación evocó personajes complejos que Wendy interpretó en el pasado. Entre ellos mencionó a Dora, de Las neurosis sexuales de nuestros padres, un rol que la conectó con una sensibilidad extrema: “No tenía ningún juicio aprendido sobre qué es lo correcto o lo incorrecto (…) sí me conectó con esa vulnerabilidad mía”.
También recordó su participación en El caso Monroy, donde interpretó a un adolescente trans durante una etapa personal especialmente intensa: “Era un chico trans”.
Relató que realizó la audición con cinco meses de embarazo y que el proceso la llevó a explorar su masculinidad en medio de un contexto emocionalmente opuesto.

SU PASO A LA DIRECCIÓN CINEMATOGRÁFICA
Tras estudiar una maestría en Inglaterra, Wendy desarrolló varios cortos que mezclan ficción y documental. Confesó que su motivación surge de un interés profundo por las historias reales. “Lo que me interesa cuando me imagino dirigiendo cine tiene que ver con historias de la vida, con contar historias reales”.
La actriz también habló de Cinnamon Roll, un corto sobre la lucha por encontrar un espacio íntimo para crear. Reveló que su necesidad de soledad es vital: “Siento que necesito mucho, mucho, mucho la soledad para procesar estímulos”.

UNA ARTISTA EN CONSTANTE TRANSFORMACIÓN
Mirando hacia atrás, aseguró que su enfoque actual es totalmente distinto al de sus primeros años. Antes buscaba rigurosidad técnica; hoy apuesta por la intuición.
Recordó una experiencia reveladora en la universidad cuando decidió trabajar un personaje imaginando que era ella misma. Un amigo le dijo: “Wow, acabo de entender el trabajo de construcción de personaje”. Ese momento la ayudó a comprender que cada personaje se descubre por sí solo y siempre atraviesa la sensibilidad del actor.
Puedes encontrar la entrevista completa en Presencia cultural en nuestro canal de YouTube.
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