Adolescentes y estudio: claves para entender cómo aprende su cerebro y evitar errores comunes en casa

"Más conectados" explicó por qué los adolescentes no pueden hacer varias tareas al mismo tiempo y qué estrategias ayudan a mejorar la concentración. Foto: captura.
Muchos padres viven una escena repetida en casa. Los adolescentes estudian con la computadora abierta, música de fondo, televisión encendida y el celular en la mano. Esta situación genera dudas y discusiones en muchas familias. ¿Realmente están aprendiendo? ¿Cómo funciona el cerebro de un adolescente?
En Más conectados se explicó qué ocurre en el cerebro durante esta etapa y qué estrategias pueden ayudar a mejorar el aprendizaje en casa. Durante la conversación se presentó el especialista en neuroeducación Hernán Ocampo, quien explicó los cambios biológicos que viven los adolescentes y cómo influyen en su manera de estudiar.
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EL CEREBRO ADOLESCENTE ESTÁ EN PLENO CAMBIO
La adolescencia es una etapa de transformación intensa para el cerebro. No se trata solo de cambios emocionales o de conducta. También existe una reorganización biológica.
“Lo que hay que entender en primer lugar es que el cerebro está en proceso de desarrollo. La etapa de la adolescencia es una de las etapas cruciales”, explicó Ocampo.
En esta etapa ocurre un proceso conocido como poda sináptica, que consiste en eliminar conexiones neuronales que ya no se usan con frecuencia.
“Es una etapa de mucho cambio y de reorganización a nivel biológico cerebral”, señaló el especialista.
Este proceso explica por qué los adolescentes pueden mostrar cambios en su forma de pensar, reaccionar o aprender.
HACER MUCHAS COSAS A LA VEZ NO SIEMPRE AYUDA A APRENDER
Muchos estudiantes creen que pueden estudiar mientras escuchan música, revisan mensajes o ven televisión. Sin embargo, la ciencia indica otra cosa.
Ocampo explicó que el llamado multitasking o multitarea es en realidad un mito muy extendido.
“Está comprobado científicamente que el cerebro no es multitarea, no podemos hacer muchas cosas a la vez”, afirmó.
Cuando el estudiante intenta realizar varias actividades, el cerebro cambia constantemente de una tarea a otra. Este proceso genera recarga cognitiva, lo que provoca mayor cansancio mental con el paso del tiempo.
El adolescente puede sentir que rinde igual, pero el esfuerzo mental aumenta y el aprendizaje pierde eficacia.
EL SUEÑO TAMBIÉN CAMBIA EN ESTA ETAPA
Otro punto que suele generar discusiones en casa es la hora de dormir. Muchos padres piden a sus hijos que se acuesten temprano, pero el cerebro adolescente funciona de otra manera.
Según explicó el especialista, durante esta etapa se produce un retraso natural del sueño.
“Cuando le decimos al adolescente, anda duerme porque mañana tienes colegio a las 9:00 o 10:00 p. m., aunque quiera ir a dormir no va a poder, porque biológicamente su cerebro le va a hacer que se retrase el sueño”, aclaró.
Por eso, recomendó reducir el uso de pantallas en las noches y conversar con los hijos para establecer acuerdos sobre horarios y descanso.
EMOCIÓN Y MOVIMIENTO MEJORAN EL APRENDIZAJE
Las neurociencias también han desmentido otro mito muy difundido: la idea de que cada estudiante tiene un único estilo de aprendizaje.
“El cerebro es multisensorial. Aprende utilizando todos los sentidos, visual, auditivo, el movimiento, que es fundamental”, explicó Ocampo.
El aprendizaje mejora cuando existe emoción, sorpresa o participación activa. Por eso, metodologías como el aprendizaje basado en juegos o el aprendizaje basado en proyectos pueden generar mayor motivación.
Estas estrategias permiten que el estudiante se sienta protagonista del proceso educativo y mantenga el interés por aprender.
EL DIÁLOGO EN CASA ES CLAVE PARA ACOMPAÑARLOS
El acompañamiento familiar también influye en el aprendizaje. En lugar de imponer reglas o entrar en confrontación, el especialista recomendó establecer acuerdos con los adolescentes.
“Lo primero y más sencillo es dialogar y llegar a acuerdos con el estudiante, con el adolescente”. También resaltó la importancia del afecto y del vínculo emocional. “Cuando hay un ambiente de bienestar donde el estudiante se siente seguro, automáticamente el cerebro se dispone a aprender mejor”.
Comprender estos cambios puede ayudar a las familias a reducir conflictos y apoyar mejor el desarrollo académico y emocional de los adolescentes.
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