Crianza de cuyes en Junín: conoce por qué este alimento nutritivo impulsa ingresos para miles de familias

El Valle del Mantaro impulsa la crianza tecnificada de cuyes. Esta actividad genera ingresos para miles de familias y aporta un alimento nutritivo con alta demanda en el país. Foto: captura.
La producción de cuyes en el Valle del Mantaro crece como una alternativa económica para miles de familias del centro del país. En Mercado peruano, se mostró cómo la crianza tecnificada de este animal fortalece la economía rural, genera empleo y ofrece un alimento con alto valor nutricional.
Con más de 4000 años de domesticación, el cuy pasó de habitar cuevas andinas a convertirse en el eje de una cadena productiva que hoy sostiene a más de 800 000 familias en el Perú. En regiones como Junín, la actividad avanza desde la crianza familiar hacia modelos más tecnificados que permiten mejorar la producción y abrir nuevos mercados.
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EL CUY: UN ALIMENTO NUTRITIVO Y ACCESIBLE
La carne de cuy se posiciona como un alimento con alto aporte nutricional. Contiene cerca de 20.3 % de proteína y niveles bajos de grasa, lo que la convierte en una opción saludable para la alimentación familiar.
Especialistas señalan que este producto puede ayudar a combatir problemas como la anemia y la desnutrición. Además, su composición incluye nutrientes y compuestos que fortalecen la salud.
La producción nacional supera las 22 000 toneladas al año y la población de cuyes en el país ya pasa los 25 000 000 ejemplares. Más del 75 % se concentra en Cajamarca, Cusco, Áncash, Apurímac y Junín.
UNA ACTIVIDAD QUE GENERA INGRESOS EN EL CAMPO
La crianza de cuyes representa una fuente de trabajo clave en las zonas rurales. Muchas familias empezaron con pequeñas cantidades de animales en sus viviendas. Con el paso de los años, la actividad se transformó en un negocio que permite generar ingresos estables.
El crecimiento del sector también impulsó la formación de asociaciones y cooperativas. En estas organizaciones, los productores comparten conocimientos y acceden a capacitaciones técnicas que mejoran la calidad del producto.
Actualmente, muchas granjas pasaron de la crianza tradicional a un sistema tecnificado. Este proceso permite controlar la alimentación, mejorar las condiciones sanitarias y aumentar la producción.
MUJERES LIDERAN LA CADENA PRODUCTIVA
Uno de los aspectos más destacados del sector es el rol de las mujeres rurales. La cadena productiva del cuy emplea mayoritariamente a mujeres del campo, quienes encuentran en esta actividad una oportunidad de autonomía económica.
Los programas de emprendimiento y planes de negocio dirigidos al sector beneficiaron a miles de productoras. Estas iniciativas fortalecen la gestión de sus granjas y amplían sus oportunidades de comercialización.
En varias asociaciones del Valle del Mantaro, entre el 75 % y el 80 % de integrantes son mujeres. Muchas de ellas administran la producción, coordinan la venta y toman decisiones sobre el crecimiento de sus negocios.
MÁS VALOR CON NUEVAS FORMAS DE COMERCIALIZACIÓN
El sector también avanza hacia nuevas formas de venta. Algunas cooperativas ahora ofrecen cuyes beneficiados y empacados al vacío, lo que mejora la conservación del producto y permite acceder a mercados más grandes.
Esta transformación aumenta el valor de venta y abre oportunidades en ciudades como Lima, donde existe una alta demanda por este alimento.
El interés por el cuy incluso traspasa fronteras. El llamado mercado nostálgico en Estados Unidos impulsa la demanda entre comunidades peruanas que buscan mantener sus tradiciones gastronómicas.
INNOVACIÓN EN LA GASTRONOMÍA Y LA INDUSTRIA
La carne de cuy también inspira nuevas propuestas culinarias. Restaurantes del Valle del Mantaro incorporan platos innovadores como hamburguesas, confitados o preparaciones crocantes que acercan este producto a nuevos públicos.
La innovación también llega a la industria alimentaria. Algunos proyectos desarrollan conservas de picante de cuy y productos nutricionales que aprovechan todas las partes del animal.
Incluso los residuos se utilizan en procesos de economía circular. Investigadores trabajan en la transformación del pelo de cuy en harina proteica para animales, una alternativa que busca reducir la contaminación y aprovechar al máximo los recursos.
La crianza de cuyes demuestra que un producto tradicional puede convertirse en motor de desarrollo, innovación y seguridad alimentaria.
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