Síndrome de ovario poliquístico: señales de alerta y cuándo acudir al médico

En "Más conectados" se abordó el síndrome de ovario poliquístico, con información clave sobre síntomas, riesgos y opciones de tratamiento para mejorar la salud femenina. Foto: captura.
En Más conectados se abordó el síndrome de ovario poliquístico, un problema frecuente en mujeres que puede afectar la salud hormonal, metabólica y emocional. El espacio explicó qué síntomas deben encender las alertas, cómo se realiza el diagnóstico y qué opciones existen para tratarlo a tiempo.
[Lee también: Arte comunitario en Lima Norte: cómo niñas y niños crean música y cine desde sus barrios]
¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE OVARIO POLIQUÍSTICO?
El síndrome de ovario poliquístico no se limita a un quiste aislado. Se trata de un conjunto de cambios en el cuerpo. Incluye alteraciones hormonales, síntomas clínicos y hallazgos en ecografías.
El ginecólogo Napoleón Paredes explicó que “el síndrome del ovario poliquístico es cuando tienes como un racimo de 10 a 12 pequeños quistes que incluso pueden estar en los dos lados”. Estos pequeños quistes rodean el ovario y afectan su funcionamiento.
Además, no basta con detectar quistes para confirmar el diagnóstico. El especialista precisó que “un solo criterio no me hace diagnóstico de ovario poliquístico”. Se requieren al menos dos de tres factores: quistes en los ovarios, cambios hormonales y síntomas visibles.
SEÑALES QUE NO DEBES IGNORAR
El síndrome puede manifestarse desde la adolescencia. Las señales más comunes incluyen:
- Menstruaciones irregulares
- Aumento de peso
- Acné persistente
- Crecimiento de vello en zonas poco habituales
Estos cambios están relacionados con un aumento de hormonas masculinas. El doctor detalló que “va a tener el acné, la grasita, va a tener el aumento de la vellosidad”.
También pueden aparecer efectos emocionales. Algunas mujeres experimentan tristeza, ansiedad o desánimo. Esto forma parte del impacto hormonal en el organismo.
¿CUÁNDO IR AL MÉDICO?
Tras la primera menstruación, es normal que el ciclo tarde en regularse. Sin embargo, si después de dos años persisten las irregularidades, se recomienda acudir a consulta.
El especialista indicó que las familias deben observar el proceso con calma, pero sin descuidar señales claras. También aconsejó realizar chequeos incluso sin síntomas. “Siempre tenemos que ir al doctor, incluso cuando nos sentimos bien”, afirmó.
CUIDADO CON EL SOBREDIAGNÓSTICO
No todas las mujeres con quistes tienen este síndrome. En los últimos años se han detectado más casos por error. Por eso, el diagnóstico debe ser completo.
El médico señaló que existe “un sobrediagnóstico” cuando solo se toma en cuenta la ecografía. La evaluación debe incluir análisis hormonales y revisión clínica.
TRATAMIENTO Y CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA
Hoy en día, el tratamiento suele ser con medicamentos. En muchos casos se usan anticonceptivos que ayudan a equilibrar las hormonas.
Las cirugías ya no son frecuentes. “Hoy en día es raro que un ovario poliquístico se tenga que operar”, explicó el especialista.
El tratamiento también requiere cambios en la rutina. La alimentación, el ejercicio y el manejo del estrés cumplen un rol clave. El doctor resaltó la importancia del movimiento físico: “El ejercicio físico ya se ha demostrado que es tratamiento”.
RIESGOS A LARGO PLAZO
El síndrome puede generar complicaciones si no se controla. Existe mayor riesgo de diabetes tipo 2, obesidad y problemas cardiovasculares.
También puede afectar la fertilidad. En algunos casos, dificulta lograr un embarazo.
Durante la gestación, pueden presentarse complicaciones como diabetes gestacional o preeclampsia. Por eso, el seguimiento médico resulta clave.
SALUD INTEGRAL: MÁS ALLÁ DE LOS SÍNTOMAS
El enfoque actual considera a la mujer de forma integral. No solo importa el síntoma físico. También influye el estado emocional y el entorno.
El especialista remarcó que “la mujer no solamente son signos, síntomas de un problema, sino que ella realmente tiene todo un contexto”.
Por ello, el acompañamiento debe incluir apoyo médico, nutricional y emocional.
El mensaje final es claro: detectar a tiempo y mantener controles puede marcar la diferencia en la calidad de vida.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:
























