Educación y empleo juvenil: consejos para elegir mejor y acceder a más oportunidades

En "Más conectados" se explica por qué reconocer habilidades y elegir carreras pertinentes puede mejorar el futuro laboral de los jóvenes. Foto: captura.
En Más conectados, se abordó un tema que preocupa a muchas familias: cómo la educación influye en las oportunidades laborales de los jóvenes. La conversación puso sobre la mesa decisiones clave que toman padres e hijos sobre qué estudiar y cómo eso impacta en el futuro profesional.
Elegir una carrera no es solo seguir una vocación. También implica entender qué necesita el país y qué oportunidades existen en cada región. Este enfoque puede marcar la diferencia entre encontrar empleo o no.
[Lee también: ¿No te alcanza el sueldo? Consejos para empezar a ahorrar aunque gastes más de lo que ganas]
EL RETO ACTUAL: JÓVENES SIN ESTUDIO NI TRABAJO
El Perú enfrenta una situación compleja. Más de 8 millones de personas no han terminado la educación básica. De ese total, solo un pequeño porcentaje recibe atención en el sistema educativo alternativo.
A esto se suma otro dato preocupante. Existe un grupo importante de jóvenes que no estudia ni trabaja. “Quiere decir que hay jóvenes que no están ahora mismo, digamos, ni estudiando ni trabajando, pero están haciendo otras cosas”, explicó Jimena Chávez, especialista en educación y desarrollo.
Esta realidad obliga a mirar más allá del sistema tradicional. Muchos jóvenes sí desarrollan habilidades, pero estas no siempre se reconocen.
ELEGIR CARRERAS CON SENTIDO REAL
Uno de los principales problemas es la desconexión entre lo que se estudia y lo que realmente se necesita en cada región. No todas las zonas requieren las mismas profesiones.
“Hay ofertas que no contestan o están muy divorciadas del territorio”, advirtió la especialista. Esto significa que muchos centros de estudio no responden a las demandas del entorno productivo.
Por eso, resulta clave que padres y jóvenes evalúen el contexto antes de elegir una carrera. Sectores como agricultura, minería, turismo o industria local pueden ofrecer más oportunidades que profesiones saturadas.
APRENDER MÁS ALLÁ DEL AULA
Otro punto importante es reconocer que el aprendizaje no solo ocurre en colegios o universidades. Muchas personas adquieren conocimientos en su vida diaria, en sus comunidades o en sus oficios.
“Hay que reconocer los distintos saberes, aprendizajes y educaciones que atraviesan nuestra vida a lo largo y ancho de la vida”, destacó Chávez.
Ejemplos sobran. Jóvenes que editan videos, crean contenido digital o manejan tecnología sin haber pasado por una formación formal. También familias que transmiten conocimientos artesanales de generación en generación.
ACREDITAR SABERES ABRE PUERTAS
Reconocer estos conocimientos puede generar más oportunidades laborales. Validar habilidades previas permite que más personas accedan a mejores empleos o continúen estudios.
“Es necesario empezar a reconocer esos aprendizajes previos que esta familia artesana lo viene transmitiendo de generación en generación”, enfatizó.
Este enfoque también fortalece la identidad cultural y el orgullo por lo propio. Además, aporta valor en un mundo globalizado donde lo auténtico marca la diferencia.
ESCUCHAR AL TERRITORIO PARA DECIDIR MEJOR
El mensaje final es claro. El país no es igual en todas sus regiones. Cada zona tiene necesidades distintas y eso debe reflejarse en la educación.
“El país no es homogéneo, el país es totalmente diverso”, planteó la especialista.
Escuchar a las comunidades, a los sectores productivos y a los propios jóvenes permite construir mejores rutas educativas. Esto no solo beneficia a cada persona, también impulsa el desarrollo del país.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:
























