Dormir mejor y cuidar el cuerpo: hábitos simples que protegen la salud

En "Más conectados" se abordaron hábitos diarios que influyen en el sueño, el descanso y la salud, con recomendaciones prácticas para mejorar la energía y prevenir malestares comunes. Foto: captura.
Dormir bien, respetar los horarios del cuerpo y mantener el contacto humano influyen más de lo que parece en la salud diaria. En Más conectados abordaron hábitos cotidianos que pueden marcar la diferencia en el descanso, la energía y la prevención de enfermedades.
Durante el programa se habló de sueño, alimentación, uso de pantallas, iluminación en casa y descanso diurno. El mensaje fue claro: muchos malestares actuales tienen relación directa con rutinas desordenadas y con la falta de pausas reales a lo largo del día.
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LA IMPORTANCIA DEL CONTACTO Y EL DESCANSO
Uno de los primeros puntos fue el valor del saludo, del abrazo y del contacto cara a cara. En tiempos de hiperconexión digital, se recordó que el cuerpo también necesita cercanía humana. “Saludar es dar salud”, señaló el doctor José Luis Pérez-Albela, médico cirujano invitado del programa, como una forma de reforzar la idea de vínculo y presencia.
El descanso apareció como una necesidad básica que suele ser ignorada. Dormir poco o mal afecta la memoria, los nervios y la concentración. Se advirtió que el cerebro no se recupera solo con comida. El sueño sigue siendo insustituible.
“Cuando tú no duermes se muere el cerebro”, comento el especialista al explicar por qué es clave respetar las horas de descanso, tanto en la noche como después del almuerzo.

SIESTA: UNA PAUSA QUE SUMA A LA SALUD
La siesta corta fue otro punto central. Lejos de ser una pérdida de tiempo, se presentó como un recurso saludable que ayuda a reducir accidentes, estrés y fatiga. Incluso puede aportar a un mejor control del peso.
“La siesta es un segundo amanecer”, explicó al destacar su efecto reparador. El tiempo recomendado es breve. “Según la NASA, 26 minutos”, con alarma, para evitar un sueño profundo.
Taparse los ojos y crear un ambiente oscuro ayuda al cerebro a relajarse. No se trata de dormir horas, sino de permitir una pausa real.
LUZ, PANTALLAS Y HORARIOS
El uso excesivo de luz blanca y pantallas en la noche altera el descanso. Se recomendó reducir la intensidad de la iluminación en casa y evitar ver televisión con la luz apagada. La combinación daña la vista y afecta la memoria.
También se advirtió sobre comer muy tarde. La digestión nocturna es lenta y mantiene el cuerpo en alerta cuando debería descansar. Dormir con el estómago lleno interfiere con el sueño profundo y eleva el riesgo de problemas de salud.

POSTURA, MOVIMIENTO Y RUTINAS SIMPLES
La postura corporal influye en la energía diaria. Caminar encorvados, usar almohadas muy altas o pasar horas mirando el celular afecta la columna y la memoria. Se sugirió estirarse al despertar, cuidar la cervical y usar almohadas bajas.
Caminar descalzos sobre el pasto, aunque sea diez minutos, ayuda a liberar tensión acumulada. Estirarse como lo hacen los animales también aporta bienestar y movilidad.
MEDICAMENTOS Y AUTOCUIDADO
Otro llamado fue a evitar la automedicación. En especial en personas mayores, se alertó sobre el uso excesivo de fármacos. El exceso puede afectar los reflejos y aumentar el riesgo de accidentes, sobre todo al manejar. Finalmente, se insistió en escuchar al cuerpo, respetar el sueño y no forzar rutinas que van contra el ritmo natural.
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