Amor saludable: señales para saber si tu relación suma o resta

En "Más conectados" se abordó cómo reconocer un amor saludable, cuáles son sus señales claras y qué alertas deben tomarse en cuenta antes de comprometerse. Foto: captura.
Más conectados abrió el diálogo sobre un tema que toca a todas las edades: cómo reconocer un amor saludable y en qué momento encender las alertas. La conversación respondió dudas frecuentes del público sobre reciprocidad, compromiso, discusiones y relaciones que no avanzan.
La pregunta fue directa: ¿cómo saber si la persona que me gusta me dará un amor sano? La respuesta cambió el enfoque. Antes de mirar lo que se recibe, hay que revisar lo que uno entrega.
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EL EQUILIBRIO ENTRE DAR Y RECIBIR
El primer punto es la reciprocidad. No se trata de dar lo mismo en cantidad, sino de mantener un equilibrio real. “El principio inicial básico de una relación saludable es que haya reciprocidad, un equilibrio entre el dar y el recibir”, explicó Javier Echeverría, psicólogo y actor.
Si la lista personal tiene más exigencias que aportes, la base ya es débil. Cuando uno solo da y el otro solo recibe, no existe relación saludable. Ambos deben compartir responsabilidades y metas en común.
LIBERTAD SIN CONTROL DIGITAL
Otro pilar es la libertad. El amor no puede convertirse en vigilancia permanente. Compartir la ubicación todo el tiempo no reemplaza la confianza. La tecnología puede aumentar inseguridades y comparaciones constantes.
Las redes sociales también influyen. Las imágenes idealizadas generan dudas innecesarias. Además, las aplicaciones de citas pueden reforzar la idea de que siempre existe “algo mejor”. Sin confianza, no hay estabilidad.

COMPROMISO Y CONFIANZA VAN JUNTOS
El compromiso no depende de la ausencia de dudas. Depende de la decisión de continuar. “No hay compromiso sin confianza y no hay confianza sin compromiso”, resumió el especialista.
Ambos conceptos miran hacia el futuro. Confiar implica saber qué esperar del otro. Comprometerse implica prometer algo en conjunto. La seguridad absoluta no existe. La decisión consciente sí.
SEÑALES DE ALERTA DESDE EL INICIO
Las relaciones tóxicas no aparecen de un día para otro. Las señales están desde el comienzo. El enamoramiento puede nublar el juicio. Con los años, puede ocurrir lo contrario: exceso de análisis y miedo a sentir.
Una relación sana no es cuestión de suerte. Cada persona forma parte de la ecuación. También influye el equipaje emocional. Mientras más resentimientos se carguen, menos libertad existe para construir algo nuevo.
¿Y SI DESPUÉS DE AÑOS NO HAY FORMALIZACIÓN?
Ocho años sin hablar de matrimonio no es un detalle menor. El amor saludable exige conversaciones incómodas. Si uno cree en casarse y el otro no, el tema debe aclararse desde el inicio.
No todas las parejas necesitan firmar un documento. Lo importante es que ambos imaginen el mismo proyecto. Si las metas son opuestas, la frustración es inevitable.
DISCUTIR TAMBIÉN ES SALUDABLE
Las discusiones no son señal de fracaso. Lo importante es cómo se manejan. No se trata de ganar o perder, sino de negociar pensando en el “nosotros”.
Cuando el objetivo común desaparece, la discusión se convierte en competencia.
CUANDO HAY HIJOS DE POR MEDIO
Lo ideal es no discutir delante de los niños. Si ocurre, es necesario aclarar y pedir perdón. Los hijos aprenden observando cómo se tratan sus padres. Un conflicto respetuoso también puede enseñar negociación y acuerdos.
¿EL AMOR CAMBIA A LAS PERSONAS?
Depende de la intención. Amar no garantiza transformar al otro. “Mientras más lo ame, sé que en el fondo él va a cambiar. Eso no va a pasar”, aclaró Echevarría.
Un vínculo sano puede impulsar la mejor versión de ambos, pero requiere autoconocimiento. Sin esa mirada interna, se repiten patrones.

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