El gobierno del ex presidente Alberto Fujimori implementó desde el año 1996 al 2000 una política despiadada de esterilizaciones forzadas a las mujeres peruanas, con el errado argumento de controlar los niveles de natalidad en el país.
Este método logró ser promovido gracias a los cupos que el mismo Estado en ese entonce repartía a médicos y practicantes para realizar estos actos que marcaron hasta hoy la vida de las peruanas, sobre todo en el interior del Perú, que siguen sufriendo las consecuencias.
Sorprende recordar que hasta ferias itinerantes eran instaladas en localidades de la sierra para atraer a inocentes gestantes y madres a someterse a estas intervenciones; y de no ser así, eran los mismos médicos quien acudián a los hogares y practicamente las obligaban a esterilzarse.
Tumores y cáncer, en los senos y en viente, además de otras enfermedades letales, fueron las que, luego de estas operaciones sin exámenes adecuados, miles de mujeres padecieron, pero lo más grave aún es que sintieron vulneradas su integridad física y moral.
A pesar de haber más de una década y media, sus gritos de indignación se siguen escuchando a lo lejos.

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